Imagínate estar en el subidón de ese vídeo de YouTube y que aparezca el típico anuncio de 3 segundos que hay que quitar. Molesta ¿verdad? Es como que te empuja. Hace push. Es publicidad, qué pesadilla. Aunque también hay buena publicidad. Sobretodo si es de marketing de contenidos.
Cambiemos la escena…Estás mirando reels y te aparece otro reel de una marca pero con un lenguaje similar al que verías en stories, vídeo, colores y sensaciones que te gustan. Y…No te venden nada. Es más, te están enseñando a cómo no tener resaca y de manera fácil, clara y rápida con una infografía. Qué cracks, les sigo. Precisamente el último ejemplo es marketing de contenidos.
DIFERENCIAS ENTRE PUBLICIDAD TRADICIONAL Y MARKETING DE CONTENIDO

Seguramente habrás escuchado en muchos sitios que el contenido es el rey. Y en parte tiene razón. A principios de año de 1996, Bill Gates escribió un ensayo: »El contenido es el rey». En este, Gates predecía que el mayor éxito era para lo que más contenidos aportase. Aún así, Sumner Redstone fue el que realmente dijo la frase primero ya que era una persona que dominaba muchos medios de comunicación estadounidenses (MTV, Paramount Pictures…) haciendo referencia que a cuantos más programas y contenidos diferentes tienes y acumulas dentro de una red, a más audiencias puedes llegar.
Podemos ver que tanto Bill Gates como Sumner Redstone vieron el potencial del marketing de contenidos pero si nos remontamos realmente hacia el inicio vemos que el marketing de contenidos nació o tuvo sus primeros indicios en 1985 con The Forrow Launcher de John Deere (Una revista de granjeros) y en 1900 con ‘The Michellin Guides’. Puedes ver la historia completa gracias a un vídeo del Content Marketing Institute


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